En el silencio de la oficina había algo que no podía negar.
Había dejado de llover. ¿Acaso era eso una señal?
Brian me demostró que yo era su todo, contra todo lo que alguna vez fue para él. Llevó su mano con delicadeza a mi rostro y me dio un suave beso.
—Laurent, quisiera quedarme todo el tiempo a tu lado, pero tengo una junta importante —acarició mi mejilla con su mano—. ¿Me esperarás para cenar?
—Solo si me dejas escoger.
Él solo asintió y, tras arreglarse, salió. No pude evitar sonreír par