47. Más refuerzos
CAPÍTULO 47
—No. Basta —Gladys se separa de él a los segundos. Aferrada a su camisa, acalorada, avergonzada de haber caído en sus juegos otra vez, una segunda vez, permanece en éste sitio. Lo único que se escucha es el sonido de sus respiraciones, presas en éste encuentro que cada vez se hace más difícil de controlar. Gladys mueve la cabeza—. No hagas esto otra vez.
—No —Juan Pablo le toma del rostro. Por lo acalorado que está un mechón de su cabello cae en su frente, y éste Juan Pablo la