115. El comienzo de una nueva felicidad
—¿Qué es esto? —ruge Ismael a los segundos. Osvaldo también abre la mirada, y retrocede absurdamente pálido. La ira de Ismael no se contiene y rodea el escritorio, exclamando—. ¡Largo de mi oficina!
—Le pediré que baje la voz y que haga caso a las indicaciones que se le pide de ahora en adelante. Todo lo que diga será usado en su contra. Usted bajo arresto —Germán entra a la oficina, mostrando su carnet. Ismael abre más los ojos—. Le recomendamos un abogado y si no lo tiene, el estado le propor