Paz salió del salón con paso firme, pero el corazón le latía con fuerza tras el enfrentamiento con Terrance.
Apenas había tomado aire cuando un hombre desconocido se acercó a ella con una sonrisa encantadora.
—Señora Leeman, felicidades por su triunfo. ¿Un brindis para celebrarlo? —dijo, extendiéndole una copa de vino.
Paz estaba a punto de declinar, pero entonces su mirada se cruzó con la de Terrance, quien la observaba a lo lejos, su mandíbula tensa y sus ojos encendidos.
Algo en su interior l