—Juguemos. Si quieres otra pregunta, entonces juega a la ruleta rusa, ¿o tienes miedo? —dijo Paz con una calma que rozaba lo gélido.
Terrance soltó una risa baja y ronca, esa que siempre lograba helar la sangre de quienes lo escuchaban.
Tomó el revólver con movimientos precisos, casi elegantes, y observó la única bala antes de girar el tambor.
Lo cerró con un clic seco y lo llevó a su sien.
—¿Miedo? —murmuró, arqueando una ceja mientras apretaba el arma contra su cabeza.
Paz lo miraba sin pestañ