En el aeropuerto.
María y su hija Leslie estaban en la sala de espera, observando el anuncio del vuelo.
El aire estaba pesado, como si el destino las estuviera acechando, y María no podía dejar de mirar el reloj. Cada segundo que pasaba la llenaba de nerviosismo.
No sabía por qué, pero algo en su interior le decía que algo no estaba bien.
Una sensación desagradable la envolvía, un presagio de que todo lo que había planeado podría desmoronarse en un instante.
De repente, un ruido en la puerta lla