Un mes después
Arly y Ryan estaban en el hospital, aguardando con nerviosismo en la sala de exámenes.
La ginecóloga les había pedido que se recostaran en la camilla para realizar el ultrasonido.
Arly sentía el corazón acelerado, la ansiedad subía por su pecho y un nudo le apretaba la garganta.
Ryan, percibiendo su tensión, tomó su mano con ternura y la apretó entre las suyas.
—Tranquila, amor. Todo estará bien —susurró, depositando un beso en su frente.
Arly asintió con un leve temblor en los la