Capítulo 256: El Páramo de Hierro
El cielo sobre el Páramo de Hierro no conocía el azul. Era una bóveda de plomo estático que devoraba la esperanza. Astraea se puso en pie, sacudiendo la ceniza de su vestido andrajoso. El frío no era solo ambiental; era una presencia que buscaba los huecos entre sus costillas para congelar su linaje.
A pocos metros, una silueta se recortaba contra las ruinas de lo que pareció ser una atalaya. Valerius estaba de espaldas, su torso desnudo surcado por las marcas