Capítulo 257: El Despertar de la Bruja
La tormenta de arena de hierro rugía a su alrededor, golpeando las ruinas con un siseo metálico. Valerius no flaqueó. A pesar de los espectros que rodeaban a Astraea, él dio un paso al frente, su presencia física reclamando el espacio con una autoridad ruda que hacía vibrar el suelo de ceniza.
—Ignora sus voces, Astraea —gruñó él, su mano buscando la nuca de ella para asegurar el vínculo—. Los muertos solo conocen el rencor. Tu linaje, sin embargo, conoce