Capítulo 175: El Huésped del Silencio
El eco de las palabras de la niña de ojos violetas quedó suspendido en el aire gélido, vibrando contra las paredes de la catedral de huesos que empezaba a desmoronarse. Astraea sintió una punzada eléctrica en su vientre, un rascado interno que ya no era una advertencia, sino una caricia posesiva. La luz del reloj de arena gigante proyectaba sombras alargadas sobre el altar, donde Mikhail yacía derrotado, observando con una sonrisa sangrienta el despertar de