Capítulo 169: El Umbral de las Dos Sombras
El sonido del timbre en la casa del televisor, nítido y doméstico, se superpuso al estrépito del palacio derrumbándose. Astraea permaneció inmóvil, con el polvo de la tiza aún manchando sus dedos de reina. La imagen en la pizarra era una ventana obscena hacia una vida que no debería existir en el mismo plano que su herencia de sangre. Allí, su esposo humano se levantaba de la mesa, con una sonrisa cansada pero genuina, dirigiéndose hacia la puerta dond