Capítulo 105: Espejos de Sangre
El eco de la palabra "hermana" rebotó en las paredes de la caverna, hundiéndose en la consciencia de Astraea como un clavo ardiente. Se quedó inmóvil, con la espalda pegada a la fría roca húmeda del túnel, mientras sus ojos se negaban a procesar lo que veían. El hombre frente a ella compartía la mandíbula cuadrada de Valerius, su estatura imponente y la misma cadencia depredadora en sus movimientos, pero la cicatriz que le cruzaba la frente —una marca que parecía