Capitulo 8

Las habitaciones de invitados en el ala este de la casa principal eran un mundo aparte de la humedad y el moho del sótano. Aquí, las alfombras eran gruesas, de lana tejida a mano que amortiguaba cada paso, y las paredes estaban adornadas con tapices que narraban las antiguas guerras entre licántropos y humanos. Pero para Astraea, este lujo se sentía como una trampa.

Se sentó en una silla de madera tallada cerca de la ventana, temerosa de ensuciar las sábanas de lino de la cama con su ropa gastada. Sus manos seguían temblando. La voz de Killian en el bosque seguía repitiéndose en su mente: "...vamos a quemar esa cama contigo dentro".

Un golpe seco en la puerta la hizo saltar. Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió. No era un guardia de Valerius, sino Martha, la jefa de cocina, con el rostro encendido de furia y un fajo de ropa limpia en las manos.

—Aquí tienes, "princesa" —escupió Martha, lanzando la ropa sobre la cama—. El Alpha dice que si vas a estar aquí por orden del R
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP