Un poco más tarde cuando ella bajo a la cocina se encontró a su esposo allí con una expresión algo retadora
—¡Dime la verdad, Amanda! ¿Qué le has estado diciendo a Santi para que ahora me rechace así?.... Preguntó Vittorino alzando la voz, su mirada encendida de furia e impotencia.
Amanda respiró hondo, tratando de mantener la calma.
—No soy yo, Vittorino. ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? Tu, Alejandra, se ha encargado de llenar su cabeza de mentiras, igual que hizo conmigo en su momento.