Las oficinas de las Empresas Giordani en Roma se alzaban imponentes, con ese aire de poder y prestigio que Vittorino había construido durante años. Aquella mañana, sin previo aviso, Alice cruzó el vestíbulo con paso firme. Los empleados la saludaron con respeto; era la matriarca de los Giordani, su sola presencia aún imponía una autoridad silenciosa.
—Vengo a ver a mi hijo —dijo con serenidad a la recepcionista
Minutos después, la puerta del despacho se cerró tras ella.
Vittorino levantó la mir