El salón estaba en silencio cuando Alejandra entró. Caminaba con paso medido, el rostro sereno, los hombros relajados. Había ensayado cada gesto frente al espejo antes de llegar.
Alice permanecía de pie junto a la ventana. No se volvió de inmediato.
—Madrina… —comenzó Alejandra con voz suave, casi dulce.
Alice giró lentamente.
Alejandra sonrió con una humildad cuidadosamente construida.
—Ya me dieron el resultado del laboratorio, madrina, . . .Estoy embarazada —dijo, llevando una mano al vientr