ROMINA.
Adrián.
El eclipse se puso de manifiesto y parecía estar pactando con el señor de la oscuridad. Todo lo claro se teñía de negro, oscureciendo por completo el sol. Volví la vista al Este y ya no veía el amanecer, pero sabía que después de la oscuridad vendría la luz. El amanecer llegaría pronto.
—¿Dónde se encuentra la esperanza que brillaba tan resplandeciente? —Me pregunté con el objetivo de comprender todo lo que me estaba ocurriendo. Me sorprendió esta vez que aún me mantuviera tranqu