Ana despertó despacio. El primer sonido que escuchó fue el leve respirar de Leonardo, dormido a su lado. Lo observó un momento, en silencio, aún con el corazón oprimido por todo lo ocurrido la noche anterior.
Él dormía boca arriba, con un brazo extendido hacia ella, como si incluso en sueños intentara protegerla. Ana sonrió débilmente. Quizás podía intentar creerle. Quizás, por una vez, merecía confiar.
Un rato después, Leonardo abrió los ojos y al verla allí, lo primero que hizo fue darle un b