El auto se detuvo frente al salón de recepción, un lugar elegante rodeado de jardines iluminados por guirnaldas doradas que brillaban bajo la noche tibia.
El sonido del agua proveniente de una fuente cercana acompañaba el murmullo de los invitados que comenzaban a llenar el amplio salón. El interior era simplemente perfecto: mesas redondas vestidas con manteles color marfil, centros de mesa con rosas blancas y velas flotantes, luces cálidas que creaban un ambiente de ensueño. En el fondo, un gr