La mañana parecía tranquila cuando Leonardo llegó a la empresa. Saludó a cada empleado que encontraba en el pasillo, como de costumbre, intentando mantener la calma y la compostura que siempre lo caracterizaban. Sin embargo, su mente no descansaba. Desde hacía días sabía que algo no marchaba bien en Santori Corp., y aquella jornada iba a ser decisiva.
Al llegar al piso de presidencia, el sonido del ascensor se mezcló con el murmullo de los empleados. Su secretaria, se levantó enseguida al verlo