Semillas de luz
El primer destello del día apareció detrás de las colinas, esparciendo pinceladas de un dorado pálido sobre los pastos aún cubiertos de rocío. El aire era fresco, casi cortante, y cada respiración de Pedro exhalaba nubecillas que se desvanecían en seguida.
Estaba de pie sobre la escalera de madera, llave inglesa en mano, apretando el último perno que fijaba los rieles metálicos de los paneles solares en el techo del granero. Cada tintineo del metal resonaba como una música de re