La Primera Sembradora
El cielo aún estaba teñido de gris cuando Jasmine abrió las ventanas del dormitorio. El olor a tierra mojada de la noche anterior invadía el ambiente como un bálsamo.
Se puso una camisa clara de algodón, se recogió el cabello con un pañuelo floral y pasó los dedos por los labios; aún sentía la presencia del beso de la noche anterior, como una marca invisible que la calentaba por dentro.
Pedro ya estaba en el galpón, haciendo los últimos ajustes en la sembradora automatizad