El jardín de la mansión Domínguez estaba decorado con luces cálidas, guirnaldas de papel, y una mesa central repleta de dulces color pastel. Lucía corría entre los invitados con una corona de flores en el cabello, saludando a todos como si fuera la reina de la tarde. Su risa era contagiosa.
Ana llegó puntual, con un vestido azul profundo que resaltaba su elegancia serena. Susan la acompañaba, fiel a su promesa de no dejarla sola en un evento tan cargado de emociones. Ambas cruzaron el portón pr