No lo planeé.
Eso es lo primero que necesito dejar claro, aunque nadie me lo haya preguntado: no fui a la sala grande con ningún objetivo.
Fui porque la biblioteca estaba en uso, el corredor del segundo piso olía a barniz fresco desde que Dante había reparado el marco de la ventana del ala este, y el patio exterior tenía demasiado frío a esa hora.
La sala grande era el espacio disponible.
Llegué con el cuaderno de notas y me senté en el extremo del sofá largo, cerca de la lámpara de pie.
Sael y