(POV: Valentina)
Terminé de revisar los documentos pasada la medianoche.
No porque hubiera tanto que revisar —eran los mismos del día anterior más tres folios nuevos que Luciano había dejado sobre la mesa del estudio sin comentario.
Los había leído dos veces para asegurarme de que había entendido los matices del lenguaje legal Voraz, que tenía sus propias convenciones y sus propias ambigüedades deliberadas.
La segunda lectura fue, en parte, excusa para no pensar en los establos.
En el abrazo.
E