Pasé dos días observando.
No lo planifiqué como operación formal. Era observación de campo: movimientos de Perla en la hacienda, momentos con el teléfono, patrones en su interacción con los hermanos. Sin hipótesis todavía. Solo recolección de datos.
Lo que encontré me confundió más de lo que esperaba.
Perla y Sael desayunaban juntos los martes.
No lo había notado antes porque los martes solía llegar tarde al comedor. Esa semana llegué a tiempo y los vi: Perla con el café, Sael con su taza de si