POV SCARLETT
El lugar elegido para el fin de la guerra diplomática no fue Ginebra ni Washington. Fue el Vanguard, un superyate blindado fondeado en aguas internacionales, un territorio de cristal y acero donde ninguna bandera ondeaba más alto que la nuestra. El aire estaba saturado con el zumbido de los inhibidores de frecuencia y el aroma del café más caro del mundo, una cortesía irónica para los hombres que habían intentado borrarnos del mapa.
Klaus caminaba a mi lado, su presencia llenando e