POV SCARLETT
El amanecer en la isla privada se tiñó de un carmesí profundo, como si el cielo mismo supiera que hoy la sangre y el destino se sellarían en un pacto eterno. El aire vibraba con el zumbido de los drones de vigilancia y el rugido lejano de las fragatas de la Guardia de Ébano que patrullaban el perímetro del archipiélago. Dentro de los muros de la villa, el silencio era absoluto, una calma tensa que precedía a la llegada de los reyes de las sombras.
Me miré al espejo una última vez.