POV SCARLETT
Singapur nos recibió con un calor húmedo que parecía pegarse a la piel como una advertencia. El aire en el puerto privado de Keppel Bay olía a salitre, combustible de jet y esa fragancia dulce y rancia de los mercados de especias que se mezclaba con la modernidad de los rascacielos. Habíamos bajado del Sovereign hace apenas una hora, y el eco de la crisis biológica en el avión todavía resonaba en mis huesos, pero no había tiempo para la recuperación.
Klaus caminaba delante de mí, c