POV SCARLETT
El cielo sobre el Altai ya no era azul ni gris; era una alfombra de estelas de misiles y el resplandor naranja de las explosiones. La traición de Elena había dejado la fortaleza ciega, y Washington no había perdido un segundo. El estruendo de los helicópteros de ataque Apache rebotaba contra las paredes de granito, un sonido que presagiaba la aniquilación.
—¡Scarlett, muévete! —el grito de Klaus fue una orden que cortó el aire saturado de estática.
Me tomó del brazo, obligándome a