La luna menguante apenas iluminaba el sendero que Lilith recorría en dirección al lago. Necesitaba ese momento de soledad, lejos del bullicio de la manada y de la mirada penetrante de Damián. Las últimas semanas habían sido intensas; su relación con el Alfa oscilaba entre momentos de pasión desenfrenada y tensiones no resueltas que amenazaban con separarlos nuevamente.
El bosque nocturno la recibió con su sinfonía de sonidos: el ulular de un búho, el crujir de las hojas bajo sus pies, el susurr