La noche había caído sobre el territorio de la manada con una majestuosidad que parecía orquestada por los mismos dioses. Una luna llena, más grande y brillante que cualquiera que hubieran visto antes, se alzaba en el cielo como un faro plateado, bañando el claro del bosque con su luz etérea. Los preparativos para la ceremonia habían comenzado al amanecer, y ahora, con las estrellas como testigos, todo estaba listo.
Lilith observaba desde la ventana de su habitación el movimiento incesante de l