Un año después…
Isabella descendió del jet privado, su piel dorada por el sol de Manhattan brillaba bajo la intensidad de los rayos. La ciudad se extendía frente a ella, con sus imponentes edificios y su constante bullicio, creando un ambiente que le resultaba nuevo y desafiante. Había pasado un año en Europa, un tiempo dedicado a sanar las heridas emocionales causadas por la pérdida que había sufrido, pero también a redescubrirse a sí misma, a forjar una fortaleza que desconocía poseer.
Su cue