MARÍA
El mensaje llegó a mi teléfono con una vibración seca, sin sonido, justo como me gustaba. No decía mucho. Solo una ubicación: el hospital central del distrito tres. A simple vista, no era nada. Pero con Lev Zaitsev no existía nada sin importancia. Si estaba allí, era porque protegía algo. Y yo no era una mensajera más. No le debía explicaciones a nadie… todavía.
No informé a Dmitri. Aún no. Primero tenía que comprobar qué demonios estaba escondiendo Lev. Tal vez fuera un contacto, un rehé