Sasha se aseguró de que todo estuviera en orden antes de retirarse.
Recorrió la casa en silencio, revisando cada cámara de seguridad una por una desde la tablet. Había orden en el perímetro. Sin actividad sospechosa. Los hombres asignados a la guardia mantenían las rutas de ronda sin desviaciones.
No había pasado nada raro en los últimos días.
Entró en la habitación de Anya sin hacer ruido. Ella dormía, acurrucada bajo la sábana, la pierna aún vendada. La herida cicatrizaba bien, sin signos de