Un Encuentro Decisivo
A las siete de la noche, llamaron a la puerta de la familia Ruiz. Don Andrés, con la cautela propia de los años, abrió y se encontró con un desconocido. Aquel hombre no parecía ser del barrio. Su porte era elegante, su cabello rubio, sus ojos verdes como la esmeralda. Alto y bien vestido, irradiaba seguridad, y el lujoso coche que aguardaba detrás de él solo aumentaba la impresión de que no pertenecía a ese lugar.
—Disculpe… ¿está usted perdido? —preguntó don Andrés con un