El restaurante Le Jardin Secret estaba escondido en el último piso de un edificio victoriano, entre enredaderas de glicinas y mesas con manteles tan blancos que lastimaban los ojos. Abril eligió el rincón más iluminado, cerca de la baranda de cristal que daba al vacío de la calle. No era supersticiosa, pero después del mensaje anónimo sobre el ascensor, prefería tener rutas de escape claras.
Alexander Wolfe llegó exactamente a las 12:47 pm, sin disculparse por la tardanza. Llevaba un traje azul