JUAN
El bus tardó media hora en pasar. Cuando por fin llegó, iba repleto de gente angustiada por llegar tarde al trabajo. Viviana con mucha dificultad subió con su hija en brazos. Un hombre ocupaba uno de los asientos preferenciales y, aunque al verla se hizo el dormido, algunos pasajeros lo chuzaron con los dedos, instigándolo a ceder el puesto, hasta que se levantó bufando: —Es que yo no fui el que la embarazó.
—Señorita, qué vergüenza con usted; a mucha gente de por aquí le falta cultura. —J