VIVIANA—Mamá, no entiendo esto.—Hija, lo escribí en primera persona, como escribe su cuñado Jarrisson. Sabes que a él le va bien con la escritura y yo quería seguir su ejemplo.—Ay, mamá, todos sabemos que mi hermana lo sostiene; si no estoy equivocado, usted fue la primera en sacarla.—Tu hermana me dijo que no era así, y nunca afirmé nada; simplemente hice especulaciones irrelevantes. Sigue leyendo y, si puedes, intenta modular la voz, o sea, modificarla de acuerdo con los personajes.—Lo intentaré, pero no soy buena lectora, dice: Juan trató de sacarla como un animal feroz, tirándola del brazo sin pensar que podría hacerle caer a la criatura.—Espera, suéltame, por favor... Viviana apenas susurraba, aguantando el fuerte apretón en su antebrazo.—Déjala ir, Juan; ella va a quedarse aquí para vivir. Este lugar es mejor que su cambuche, que está en lo alto de esa colina. —John sujetó a Juan por el hombro hasta que este giró la cabeza y mostró su rostro consternado, con los dientes a
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