El zumbido constante del motor del todoterreno era el único sonido que acompañaba el silencio tenso tras la revelación de Eleanor. Leonard conducía con los nudillos blancos, fijos en el volante, mientras su mente procesaba la idea de que su existencia entera era el subproducto de una cirugía estética y un agente con recuerdos implantados. Sin embargo, no hubo tiempo para el duelo por su identidad perdida.
Katie, que revisaba una tableta recuperada de los suministros de Eleanor, soltó un grito a