El Nexo de Libertia era un espacio de una frialdad matemática. El cristal reforzado que separaba la oficina de Silas del abismo marino parecía vibrar con la tensión de un linaje quebrado. Leonard Sinclair sostenía el documento digital entre sus dedos, sintiendo que el peso de los papeles de anulación era superior al de cualquier arma que hubiera empuñado. Frente a él, su padre, el hombre que regresó de la muerte solo para reclamar su trono, lo observaba con la impasibilidad de una estatua de má