Emilia no tomó la decisión de inmediato.
Pasó dos noches sin dormir profundamente, observando el techo de su habitación mientras Lucas respiraba a su lado, ajeno a la tormenta que ella ordenaba en su mente. No era miedo lo que sentía. Era cálculo. Y una certeza incómoda: Vaughn la conocía más de lo que debería.
No como mujer.
Como agente.
Sabía cómo pensaba, cómo reaccionaba ante la injusticia, cómo tendía a proteger antes que atacar. Y estaba usando eso para empujarla hacia un error público, u