La amenaza no llegó con balas ni explosiones. Llegó con papeles oficiales.
Emilia estaba revisando un informe cuando Mistery apareció en su oficina sin tocar la puerta, algo que nunca hacía. Su rostro, normalmente impenetrable, estaba tenso.
—Tenemos un problema —dijo—. Y es serio.
Ella dejó el archivo a un lado. —Dime.
Mistery le extendió una carpeta sellada con el emblema de Asuntos Internos.
Emilia sintió un vuelco en el estómago, pero no bajó la mirada.
—¿Una auditoría? —preguntó con calma.