La noche había caído sobre la casa Thoberck- Wik y con ella un silencio que por fin parecía reparador. Las secuelas del caso con la organización criminal aún resonaban en la mente de Emilia, aunque de manera más suave, como un eco distante que comenzaba a desvanecerse. Fiorela dormía profundamente, envuelta en una manta rosada, y Ezequiel, exhausto tras un día lleno de juegos con sus abuelos, descansaba con su cabeza apoyada sobre su peluche de dinosaurio favorito.
Lucas estaba apoyado en el ma