La lluvia caía en un hilo constante cuando Emilia salió de la sede de TecnoInv. La ciudad parecía un espejo líquido. Sin saber sí debia volver a su apartamento o ir al de él, se encontró con Lucas, la esperaba junto a su auto, mientras la lluvia empapaba su abrigo oscuro en los hombros. No dijo nada, estaba serio, pero su vista ya no era dura, ni fría, solo le abrió la puerta. Ese silencio pesaba más que cualquier frase. No podía decir nada, solo pensaba en que podría hacer para poder volver a