El amanecer apenas había teñido el horizonte cuando Emilia—Wemin para el resto del equipo—entró a la oficina regional de la agencia. Llevaba en la mano el informe de la noche anterior, pruebas suficientes para que el departamento legal comenzara el proceso contra el empresario sospechoso.
Maike ya estaba allí, recostado en una silla, el cabello aún húmedo de la lluvia. —¿Dormiste algo? —preguntó con una sonrisa suave.
—Lo justo para mantenerme en pie —respondió Emilia, dejando el informe sobre