Fiorela cerró su notebook con un suspiro lento, de esos que no nacen del cansancio físico sino del peso de pensar demasiado. La biblioteca de la universidad estaba casi vacía a esa hora, y el reflejo del atardecer teñía de dorado los ventanales. Había pasado la tarde entera afinando una propuesta para una de sus asignaturas más exigentes, una simulación de estrategia empresarial que, para ella, era mucho más que un trabajo académico: era un anticipo del futuro que quería construir.
Su celular v