El enemigo cometió su mayor error una madrugada cualquiera.
No fue un movimiento grandioso ni violento. Fue algo mucho más peligroso: creyó entender a Emilia Wik.
Creyó que era solo una detective brillante.
Creyó que su fuerza estaba en su mente.
Creyó que, tocando su reputación, su familia se desmoronaría.
Y sobre todo… creyó que estaba sola.
La ofensiva comenzó de forma silenciosa. Un reportaje anónimo apareció en un medio digital menor, insinuando conflictos de interés entre la PDI y TecnoIn