El silencio en la sala no era pacífico. Era venenoso.
El hombre observaba la pantalla sin mover un músculo, con los dedos entrelazados frente a su boca. Las gráficas que horas antes había despreciado ahora lo acusaban sin piedad: TecnoInv no solo se había recuperado, sino que había ganado terreno. Mucho.
—Imposible… —susurró, rompiendo finalmente el silencio.
El fracaso siempre había sido una palabra ajena para él. En su mundo, las cosas se tomaban, se forzaban o se compraban. Pero perder frent