El edificio se alzaba imponente frente a él.
Gris. Sobrio. Sin adornos innecesarios.
Exactamente como el lugar donde se formaban quienes no buscaban aplausos, sino verdad.
Ezequiel se quedó unos segundos quieto, de pie frente a la entrada de la Escuela de Investigaciones .
No era miedo lo que sentía.
Era respeto.
A su alrededor, otros jóvenes entraban y salían. Algunos hablaban en voz alta para ocultar los nervios. Otros caminaban rápido, como si llegar antes los hiciera parecer más seguros. Él